Los almacenes deben ser construidos, acondicionados y utilizados de forma que:
- Los productos almacenados no puedan derramarse.
- Las posibles faltas de estanqueidad de los recipientes sean fáciles y rápidas de identificar.
- Los productos derramados sean fáciles y rápidos de identificar, retener y eliminar de forma adecuada. Esto también es válido para salpicaduras y goteos.
- Otros productos que pudieran contaminarse sean asimismo retenidos, eliminados o depositados de forma segura. Por ejemplo, aguas de extinción, materiales de absorción, limpieza, etc.
- En el caso de productos líquidos, los sistemas de contención empleados estarán determinados por el tipo de líquido, el volumen y forma de almacenamiento, el tamaño de los recipientes y por las operaciones de manipulación, por lo que en cada caso deberá seleccionarse el sistema o combinación de sistemas que más convenga.
- En cualquier caso, la capacidad de retención será mayor o igual al mayor de los valores siguientes: 100 % de la capacidad del recipiente mayor. 10 % de la capacidad total almacenada.
- Entre otros, se consideran adecuados los siguientes sistemas de contención (individualmente o combinados):
- Suelo de retención: Tanto el suelo como los primeros 100 mm (a contar desde el mismo) de las paredes alrededor de todo el recinto de almacenamiento deberán ser estancos al líquido, inclusive en puertas y aberturas para evitar el flujo de líquidos a áreas adjuntas.
- Cubetos de retención: La capacidad mínima de cada cubeto se calculará teniendo en cuenta solo los recipientes que viertan en él.
- Drenaje a lugar seguro: El titular justificará el diseño y dimensionamiento tanto del sistema de drenaje como del lugar final de vertido.
- En el caso de productos químicos sólidos, se situará sobre un pavimento resistente al producto almacenado.